¿Quién no ha oído hablar de Gala, cuyo nombre es hoy
inseparable del de Dalí? Pero ¿cuántos saben con exactitud quién fue? ELENA
DIAKONOVA nació en Rusia en 1894. A los dieciocho años, enferma de
tuberculosis, fue enviada por su familia a un lujoso sanatorio en Suiza. Allí,
dándose ya a conocer como Gala, conoció al poeta Paul Éluard, que tenía por
entonces diecisiete años, y en 1917, tras sucumbir ambos a un auténtico «amour
fou», se casaron. Del brazo de su marido y sus amigos -André Breton, Louis
Aragon y Philippe Soupault, entre otros-, irrumpió de lleno en el movimiento
surrealista parisiense.
En medio de
una vida inconformista y agitada, en la que no faltaron amores con otros
hombres -entre ellos Max Ernst-, Gala y Éluard viajaron en 1929 a España para
visitar a Salvador Dalí. Al final de una estancia cuando menos borrascosa, Gala
tomó una decisión: «Ya no nos separaremos nunca más», le dijo a Dalí, diez años
menor que ella. A partir de entonces, Gala se convirtió en la mujer famosa más
enigmática de nuestro siglo.